Estos empleos son, por supuesto, impulsados por la actividad económica vinculada a la producción de productos esenciales, como alimentos, materias primas y espacio vital. Sin embargo, la necesidad de crear puestos de trabajo e ingresos para los ciudadanos también se ha utilizado políticamente para justificar la destrucción de la naturaleza. Si queríamos progresar y crear puestos de trabajo, no teníamos más remedio que sacrificar la naturaleza.

Es evidente hoy, que después de siglos de crecimiento demográfico y económico exponencial, estamos llegando a los límites de este paradigma. En primer lugar, muchas actividades económicas y empleos dependen directamente de la naturaleza y de los servicios ecosistémicos que proporciona. En 2018, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó que este era el caso de 1,2 mil millones de puestos de trabajo en todo el mundo, es decir alrededor del 40% del empleo total. A medida que el estado de la naturaleza se deteriora, también lo hacen estos empleos.

Más recientemente, el Estudio Dasgupta ha destacado este desafío de manera aún más dramática, advirtiendo que si continuamos dando por sentado la naturaleza y no le asignamos valor en nuestro modelo económico, es probable que su destrucción continúe y, con ella, también se destruya la base de la que dependen tantos empleos y actividades económicas.

Por lo tanto, al embarcarnos en la Década de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas, en el mismo momento en que los trabajadores y las empresas están tratando de recuperarse de la COVID-19, necesitamos desesperadamente un paradigma que nos permita encontrar sinergias con la naturaleza o gestionar de manera más sostenible las compensaciones entre naturaleza y empleos decentes.

Las Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) proporcionan ese paradigma, al menos para ciertos sectores económicos y espacios físicos, como se destacó en el reciente informe conjunto OIT/WWF. Las SbN pueden proporcionar soluciones a los problemas sociales sin sacrificar la naturaleza y la biodiversidad.

Cabe destacar dos puntos importantes sobre la gestión de estas sinergias y compensaciones entre empleo y naturaleza.

En primer lugar, en los sectores que dependen más de la naturaleza, a saber, la agricultura, la pesca, la silvicultura, el agua y el turismo, las SbN pueden mejorar la productividad y la sostenibilidad de los puestos de trabajo. Pueden ayudar a proporcionar suelos más fértiles, zonas de pesca más ricas, bosques más resistentes, agua más limpia y experiencias turísticas más atractivas. Por lo tanto, crean sinergias en las cuales un entorno natural próspero también permite que las empresas y los puestos de trabajo prosperen.

En segundo lugar, incluso cuando las sinergias son más difíciles de lograr y las compensaciones y los compromisos son inevitables, las SbN todavía pueden ayudar. Por ejemplo, si bien la agroforestería requiere tierras que no pueden ser, al mismo tiempo, un hábitat natural, las SbN ofrecen un enfoque que no compromete la producción de alimentos y, sin embargo, es capaz de mantener una gama mucho más amplia de especies, preservando así la biodiversidad. Del mismo modo, la incorporación de SbN para proporcionar infraestructuras verdes no elimina la necesidad de tierras, pero sí permite minimizar los impactos negativos sobre el capital natural, al mismo tiempo que hace que las infraestructuras sean más resilientes.

De particular interés desde el punto de vista de la creación de empleo es que, en muchos casos, el uso de SbN puede generar más empleo y, por lo tanto, generar más puestos de trabajo, en comparación con los actuales enfoques “grises”. Las SbN son más interdisciplinarias, menos estandarizadas y requieren una mayor adaptación local. Por lo tanto, requieren más conocimientos y aportaciones de más agentes, como ecologistas, empresas ecológicas y comunidades locales, para su aplicación efectiva. Las SbN también tienen un requisito inherente de colaborar con la naturaleza, lo que significa que son menos susceptibles a la mecanización y estandarización. En conjunto, estas características conducen a un enfoque más intensivo en empleo.

¿Esta mayor intensidad de mano de obra no hace que las SbN sean menos asequibles y económicamente atractivas? Hay razones para pensar que esto no es necesariamente el caso. Las SbN aprovechan la capacidad de la naturaleza para proporcionar sus servicios de forma gratuita: la utilización de manglares para la protección costera en lugar de un dique de hormigón requerirá costos de insumos de material mucho menores. También ofrecen una serie de beneficios colaterales, como la mitigación del cambio climático mediante la absorción de carbono y la preservación de la biodiversidad. Si estos beneficios se tienen en cuenta en el análisis económico, también contribuirán a compensar los costes laborales adicionales. Por último, por supuesto, está el valor de crear más puestos de trabajo, lo que contribuye a una economía más inclusiva y a una reducción de los costos de desempleo y de subempleo, tanto para las personas como para la sociedad en su conjunto. Estos costos todavía se ignoran con demasiada frecuencia en nuestro análisis económico.

Las SbN proporcionan, por lo tanto, un enfoque para las políticas y los programas de recuperación en el que se da prioridad tanto a la creación de empleo como a la naturaleza. Es hora de que las adoptemos a una escala mucho más amplia. La OIT, con su mandato mundial de mejorar el mundo del trabajo, seguirá colaborando con sus asociados para que esto sea una realidad.


Sobre el autor


Maikel LIEUW-KIE-SONG

 

Maikel LIEUW-KIE-SONG es ingeniero civil y ambiental, y trabaja en el Programa de Inversiones Intensivas en Empleo (EIIP) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La OIT fue fundada en 1919 para perseguir una visión basada en la premisa de que la paz universal y duradera sólo puede lograrse si se basa en justicia social. Es una agencia especializada de las Naciones Unidas, y sigue siendo la única agencia tripartita de la ONU que reúne a gobiernos, empleadores y trabajadores de 187 Estados miembros. Los principales objetivos de la OIT son promover los derechos en el trabajo, fomentar oportunidades de empleo decente, mejorar la protección social y fortalecer el diálogo sobre cuestiones laborales. El Programa de Inversiones Intensivas en Empleo de la OIT apoya a los Estados miembros en el diseño, la formulación, la aplicación y la evaluación de políticas y programas destinados a abordar el desempleo y el subempleo mediante la inversión pública.

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